Desde Inglaterra hasta el Ártico

Por: Magdalena Bombig

Explosivos, energéticos, inconfundibles. Son algunos de los adjetivos para describir a otra exelente banda proveniente de las Islas Británicas, en donde, al parecer, no dejan de surgir ejemplos de buena música.
Arctic Monkeys es uno de los grupos que se hizo escuchar por una generación invadida por el pop. Supieron recrear rock del bueno, como el de antes, ese que parecía haber quedado en el olvido cuando una ola de artistas como Beyonce, Britney Spears, N’ Sync, entre otros, dominaban los mercados con sus coreografías y sus temas pegadizos.


Junto a los estadounidenses de The Strokes, volvieron a despertar la verdadera escencia de la música. Le agregaron un estilo fresco y despreocupado al nuevo ambiente musical. Con canciones como Fakes tales of San Francisco, When the sun goes down, I bet you look good on the dance floor, Leave before lights come on, You probably couldn’t see for the lights but you were looking straight al me, Teddy Picker, Brianstorm, Fluorescent Adolecent, incluídas en sus primeros albums de estudio Watever people say I am that’s what I’m not (2006) y Fauvorite Worst Nightmare(2007), son muestra del talento y la consistencia de la banda.

Con Alex Turner como cantante principal, guitarrista y compositor, Matt Helders en la batería, Jamie Cook guitarrista principal y Nick O’Malley en el bajo, el grupo creó música innovadora haciendo honor a sus raíces inglesas.
En su tercer y último disco, Humbug (2009), el sonido de la banda se tornó más oscuro. Ya, sin el detonante característico de sus dos trabajos anteriores, el nuevo album posee canciones más maduras y menos electrizantes. Entre ellas se destacan My Propeller, Crying Lighting, Dance Little Liar y Cornestore; y son la evidencia de que a pesar de que bajaron un poco el volumen siguen generando música diga de disfrutar.